¿Qué nos cuentan las 88 constelaciones oficiales? Parte IV: Ranking según tamaño y brillo – El cinturón de Gould

¿Cómo determinamos el tamaño de un país, de una región, de una comuna, en la superficie de la Tierra? En kilómetros cuadrados. En el cielo no podemos hacer algo parecido, porque no existe ninguna superficie bien definida para poder medir distancias lineales. En realidad, todas las distancias aparentes entre astros son ángulos, por ejemplo al Sol y a la Luna los vemos con un “diámetro” de un medio grado. ¿Y las áreas en el cielo? Son también ángulos, los llamamos “ángulos sólidos”. En particular, áreas en la esfera celeste medimos en “grados cuadrado” (Gc), correspondiente a un ángulo sólido de forma de un cuadrado, midiendo un grado por lado. Así, por ejemplo el Sol o la Luna ocupan un área de solo aproximadamente 0.2 grados cuadrado, mientras que toda la esfera celeste contiene un total de 41.253 grados cuadrado.


¿Y las constelaciones? Hay un gran rango de tamaños entre ellas. En la primera tabla damos el ranking según tamaño, nombrando solo las diez constelaciones más grandes y las diez más pequeñas. La más grande es Hidra (Hya), la serpiente acuática, que se extiende a lo largo de más de 3% de todo el cielo, mientras la más pequeña, la Cruz del Sur, solo ocupa unos 0.16% de la esfera celeste. A pesar de ello es muy fácil ubicar la Cruz del Sur en el cielo nocturno sin mayores problemas, mientras solo especialistas aficionados del cielo son capaces de mostrar aquella serpiente gigantesca Hidra. Es obvio porque el tamaño por si solo no es suficiente, lo relevante es la “población” de cada constelación con estrellas brillantes, y en figuras fácilmente memorables y reconocibles.

Ranking Área Constelación Área [Gc] mag estrella más brillante N (< 4 mag) Densidad [N/100Gc]
1 Hya 1302 1.98 14 1.08
2 Vir 1294 0.98 12 0.93
3 UMa 1280 1.76 26 2.03
4 Cet 1231 2.04 11 0.89
5 Her 1225 2.78 15 1.22
6 Eri 1138 0.45 19 1.67
7 Peg 1121 2.39 15 1.38
8 Dra 1083 2.23 15 1.39
9 Cen 1060 -0.01 28 2.64
10 Aqr 980 2.90 10 1.02
79 Cha 132 4.05 0 0
80 CrA 128 4.1 0 0
81 Cae 125 4.45 0 0
82 Ret 114 3.33 2 1.75
83 TrA 110 1.91 7 6.36
84 Sct 109 3.85 1 0.92
85 Cir 93 3.19 1 1.08
86 Sge 80 3.51 2 2.50
87 Equ 72 3.92 1 1.39
88 Cru 68 0.77 9 13.23

Por eso, la tabla contiene también la magnitud de la estrella más brillante en cada constelación, el número total de estrellas brillantes (< 4 mag), y la densidad de estas estrellas, el cual es el número total de estrellas brillantes por cada 100 grados cuadrados. Se muestra un ranking según esta densidad en la segunda tabla, que contiene solo las 13 constelaciones con densidades mayores que 3 estrellas brillantes por 100 Gc. El líder en este ranking es ahora la constelación más pequeña, la Cruz del Sur, con una densidad estelar que dobla el valor de los posiciones 2 y 3 (TrA y Sco). Es interesante mencionar que todas las posiciones 1 a 12 en esta tabla corresponden a constelaciones en el hemisferio sur o en el ecuador, la única constelación del hemisferio norte es Gemini (posición 13).

Ranking Densidad Constelación Ranking Área mag estrella más brillante N (<4 mag) Densidad [N/100Gc]
1 Cru 88 0.77 9 13.23
2 TrA 83 1.91 7 6.36
3 Sco 33 1.06 31 6.24
4 Car 34 -0.62 26 5.26
5 Lup 46 2.30 15 4.49
6 Mus 77 2.69 6 4.35
7 CMa 43 -1.44 15 3.95
8 Vel 32 1.75 19 3.80
9 Ara 62 2.85 9 3.80
10 Ori 26 0.12 22 3.70
11 Vol 76 3.77 5 3.55
12 Lep 51 2.58 10 3.45
13 Gem 30 1.16 17 3.31

En general, mientras más alta la densidad, más marcada es la concentración al plano galáctico (valores de latitudes positivas o negativas, cercanas a latitud 0). Además salta a la vista la concentración de los 13 casos con densidad mayor, mencionados en la segunda tabla: todos ellos se ubican en longitudes galácticas entre 180° y 360°, correspondiendo principalmente al hemisferio sur. Además, ellos y también la mayoría de los otras constelaciones en el diagrama siguen una línea, que marca el famoso “Cinturón de Gould”, identificado por primera vez en 1879 por el astrónomo Benjamin Gould (1824-1896), de origen norteamericano, pero que trabajó durante muchos años en Córdoba, Argentina.



El Cinturón de Gould es una banda de estrellas calientes y brillantes que forman un círculo alrededor del cielo. Representa una estructura local de estrellas jóvenes y material interestelar inclinada unos 16º con respecto al plano galáctico. Entre los componentes más prominentes del cinturón se encuentran las estrellas brillantes de Orión, Can mayor, Popa, Carina, Centauro y Escorpio, todas mencionadas en la tabla con el ranking de su densidad. El cinturón tiene el diámetro de unos 3000 años luz (alrededor de una décima parte del radio de la Galaxia, por eso se trata de un fenómeno “local”). El Sol se halla inmerso en el Cinturón de Gould, aunque no pertenece a él, porque el cinturón tuvo su origen hace entre 30 y 50 millones de años, mientras que el Sol es unas cien veces más viejo. Las velocidades espaciales de sus estrellas parecen indicar que el Cinturón de Gould se encuentra en expansión. Por eso, esta podría ser el resultado de un evento explosivo, una onda de choque que se generó cerca de la zona del firmamento que ahora ocupa la constelación de Perseo, seguramente producida por la colisión de alguna nube con el disco de la Vía Láctea hace unos 50 o 60 millones de años. La onda de choque fue expandiéndose y desestabilizando nubes moleculares que colapsaron después y han dado lugar a la formación de las estrellas más visibles de nuestro cielo actual.


Así llega a su fin nuestra serie sobre las constelaciones. Mirarlas es realizar observación astronómica al ojo desnudo, un modo de observación casi olvidado en nuestra era de las computadores, cámaras CCD y telescopios “Go to” de última tecnología. Hay astrónomos profesionales que no ubican ninguna constelación a simple vista (salvo, tal vez el Orión), pero observan y analizan con mucho éxito galaxias lejanas a los confines del Universo con el VLT en Paranal u otros telescopios gigantes. No hay que criticarlos – la tecnología actual en posicionar un telescopio con máxima precisión los libera de la necesidad de ubicarse en el cielo como lo fue obligatorio para las generaciones pasadas de astrónomos. Las constelaciones quedan hoy en las manos (o mejor dicho: a los ojos) de los aficionados al cielo nocturno. ¡Que las disfrutan! Pero no olvidemos que la astronomía al ojo desnudo también aporta conocimientos importantes para la ciencia. Ya se mencionó un ejemplo: Seguramente, no es ninguna casualidad que el Sr. Gould descubrió al cinturón de estrellas brillantes (que ahora lleva su nombre) desde Argentina, en el hemisferio sur, donde se acumulan casi todas las constelaciones con la mayor densidad de tales estrellas. Sin duda, esto fue astronomía exitosa al ojo desnudo. En el futuro conoceremos otros ejemplos.