VISTA y VST: Los nuevos telescopios de rastreo en el Observatorio Paranal

Cuatro telescopios de 8,2 metros cada uno: juntos forman la superficie colectora de luz visible más grande del mundo y, por eso, se considera al VLT (“Very Large Telescope”) - del observatorio Cerro Paranal de ESO (Observatorio Europeo Austral) en el Desierto de Atacama en el Norte de Chile - como el más grande y potente del mundo.

Recientemente ocurrió algo que pasó casi desapercibido en el observatorio Paranal mismo: El inicio de la operación de VISTA (Visible and Infrared Survey Telescope for Astronomy o Telescopio de Rastreo en lo Visible e Infrarrojo para la Astronomía) a principios del 2010. Su importancia surge en un simple hecho: Muchos de los objetos astronómicos más interesantes – desde los asteroides pequeños, pero tal vez peligrosos por su posible acercamiento a la Tierra, hasta los cuásares más lejanos - son raros. Su búsqueda se asemeja a buscar una aguja en un pajar. Pero todos los telescopios grandes, como ESOs VLT o el Telescopio del Espacio Hubble pueden, a la vez, estudiar solo áreas diminutas del cielo. Por eso no sirven para nuevos descubrimientos.

Esta tarea cumplen los dos nuevos telescopios de rastreo, con la capacidad de observar campos más extendidos en el cielo (captando ángulos de grados y no de segundos de arco, como el VLT). Ubicados en el observatorio Cerro Paranal, hogar del VLT de ESO en el Norte de Chile comparten las mismas condiciones climática de observación excepcionales.

VISTA es el mayor telescopio de rastreo en el mundo. Su espejo principal tiene 4,1 metros de diámetro y posee una calidad inigualable, al punto que sus imperfecciones son menores a unas pocas milésimas del grosor de un cabello humano. Sin duda que su construcción y pulido presentó desafíos formidables. En el corazón de VISTA hay una cámara de 3 toneladas que contiene 16 detectores especiales, sensibles a la luz infrarroja, con una combinación total de 67 millones de pixeles. La observación a longitudes de onda mayores que aquellas visibles por el ojo humano permite a VISTA estudiar objetos que de otro modo serían imposibles de ver en luz visible, ya sea porque son muy fríos, oscurecidos por nubes de polvo o porque están tan alejados que su luz se ve estirada por efecto de la expansión del Universo. Para evitar interferir la débil radiación infrarroja proveniente del espacio, la cámara debe ser congelada a 200 grados Celsius bajo cero y sellada con la mayor ventana transparente al infrarrojo que jamás se haya construido.


Debido a que VISTA es un telescopio grande que tiene a su vez un gran campo de visión, puede detectar las fuentes débiles como también cubrir amplias áreas de cielo rápidamente. Cada imagen de VISTA captura una sección del cielo que cubre cerca de diez veces el área de la Luna llena y será capaz de detectar y catalogar objetos de todo el cielo austral con una sensibilidad cuarenta veces mayor a la alcanzada con anteriores rastreadores del cielo. Este salto revelará un vasto número de nuevos objetos y permitirá la creación de inventarios mucho más completos de objetos exóticos en el cielo austral.


La primera imagen muestra a la Nebulosa de la Llama (NGC 2024), una espectacular nube de formación estelar compuesta de gas y polvo en la constelación familiar de Orión (el Cazador) y sus alrededores. En luz visible, el centro del objeto está escondido tras densas nubes de polvo, pero la imagen de VISTA, tomada a longitudes de ondas infrarrojas, puede penetrar la oscuridad y revelar el cúmulo de jóvenes estrellas ardientes que se esconden en su interior. El amplio campo de visión de la cámara de VISTA captura también el brillo de NGC 2023 y la fantasmagórica forma de la conocida Nebulosa Cabeza de Caballo.

La segunda imagen es un mosaico de dos perspectivas de VISTA hacia el centro de nuestra galaxia, la Vía Láctea, en la constelación de Sagitario (el Arquero). Un vasto número de estrellas fueron develadas – esta sola fotografía muestra un millón de estrellas– y la mayoría está normalmente escondida tras densas nubes de polvo y sólo se vuelve visible en longitudes de onda infrarrojas.

VISTA ocupará la mayor parte de su tiempo cartografiando el cielo austral de un modo sistemático. El telescopio está embarcado en seis importantes rastreos del cielo con diferentes objetivos científicos durante sus primeros cinco años. Una búsqueda cubrirá todo el cielo austral y las otras estarán dedicadas al estudio de zonas más pequeñas en gran detalle. Los rastreos de VISTA contribuirán a nuestro conocimiento sobre la naturaleza, distribución y origen de conocidos tipos de estrellas y galaxias, cartografiar la estructura tridimensional de nuestra galaxia y las vecinas Nubes Magallánicas, y ayudarán a determinar la relación entre la estructura del Universo y la misteriosa energía oscura y la materia negra.

Los enormes volúmenes de información –normalmente 300 gigabytes por noche o más de 100 terabytes al año– llegarán al archivo digital de ESO y serán transformados en imágenes y catálogos en los centros de información en las Universidades de Cambridge y Edinburgo en el Reino Unido. Toda la información será pública y estará disponible para los astrónomos alrededor del globo.

El segundo telescopio VST (VLT Survey Telescope) de tamaño menor (2,6 metros) está en construcción y cumplirá una tarea similar en el rango visual. Su operación se iniciará en 2011 o 2012.

VISTA/VST son los telescopios dedicados al rastreo más poderosos del mundo, aumentando inmensamente el potencial de descubrimientos en el observatorio Paranal. Estos datos desempañarán un papel fundamental en la preparación de observaciones con la generación futura de telescopios aun más grandes como el Telescopio Europeo Extremadamente Grande (E-ELT) y Telescopio Espacial James Webb (JWST).