Año Internacional de la Astronomía 2009: ¿Celebramos en el año equivocado?

400 años desde el primer uso de un telescopio para observaciones astro-nómicas: este fue el motivo oficial para celebrar el 2009 como el Año Internacional de la Astronomía, presentado a las Naciones Unidas por Italia, el país origen de Galileo Galilei. ¿Pero qué hizo Galilei realmente durante el año 1609?

En enero, su amigo Paolo Scarpi trajo novedades del Norte de Europa: un holandés, Johann Lippershey habría inventado un instrumento óptico para acercar objetos distantes y verlos aumentado. Más detalles no se sabían, pero Galilei empezó inmediatamente a experimentar con lentes, sin sin mayor éxito al principio.

Esto cambió cuando un Francés llegó a Venecia en agosto, ofreciendo un telescopio al consejo de la ciudad (“Signoria”) por un precio exagerado. Scarpi aconsejó no comprarlo, sino esperar los resultados de Galilei. En realidad, el 20 de agosto Galilei presentó su primer telescopio a la Signoria, con una demostración en el Campanile de San Marco. Los 8 concejales presentes pudieron apreciar su poder, reconociendo iglesias y edificios lejanos, hasta en la ciudad vecina Padua; por supuesto, se entusiasmaron por sus posibles aplicaciones militares. Tres días después Galilei regaló su primer telescopio a la Signoria de Venecia, en un acto solemne, aprovechando la ocasión a pedir devotamente duplicar su sueldo como profesor en Padua. La Signoria lo aceptó.

En los meses después Galilei logró mejorar su telescopio, llegando a un aumento de 30 veces al final de 1609. La primera y única observación astronómica confirmada para este año fue un dibujo de la Luna, correspondiente al 30 de noviembre. Fue después del Año Nuevo, el 7 de enero de 1610, que Galilei hizo el descubrimiento más importante: Tres lunas del planeta Júpiter, la cuarta luna siguió el 13 de enero. Inmediatamente empezó un estudio sistemático de su movimiento, anotando sus posiciones relativas al planeta cada noche despejada y reconociendo que orbitan a Júpiter: ¡Un pequeño sistema planetario, obviamente no centrado en la Tierra, sino en otro planeta! Galilei lo consideró inmediatamente como prueba de la teoría de Copérnico. El 2 de marzo decidió terminar las observaciones y publicarlas en su libro “Sidereus Nuncius” (mensajero sideral) que se imprimió rápidamente en Venecia, saliendo al público en un tiempo record, a fines de marzo de 1610.

Entonces: ¿Fue 1610 el verdadero año revolucionario de la astronomía?

Sí y no. Hubo otras personas que también usaron el telescopio en estos años. Entre ellos destaca Thomas Harriot (1560 – 1621), un científico polifacético y visionario inglés, quien hizo varios descubrimientos importantes en la matemática, física y astronomía. Fue el creador de símbolos y notaciones empleados en álgebra usados hasta ahora, como los símbolos “=” (igual que), “>” (mayor que) y “<” (menor que). También encontró el sistema de números duales y la proyección estereográfica en la cartografía. Finalmente, formuló como primero la ley de refracción óptica de la luz en 1601, 17 años antes de que el holandés Willebrord van Roijen Snell la publicó. Hasta hoy lleva su nombre, la ley de Snell.


Además, Harriot fue un verdadero pionero en la astronomía: En Julio de 1609 ya observó la Luna por un telescopio, haciendo los primeros dibujos de sus mares y cráteres. Más o menos al mismo tiempo descubrió las 4 lunas brillantes de Júpiter, varios meses antes de Galilei. En 1610, finalmente, observó las manchas solares, normalmente atribuido a David Fabricius quien las publicó primero en 1611.

A pesar de todo esto, hoy el nombre de Thomas Harriot es casi olvidado. Esto se debe a su vacilación aparente en publicar sus resultados: Ninguno de los logros mencionados fueron publicados por Harriot en vida, se los conoce solo de ediciones póstumos de sus manuscritos. ¡Qué lastima!

Quien publica rápidamente, gana, y se lleva la fama. Esto vale en 1609 y también hoy. Por lo menos un consuelo: En realidad, 1609 fue el año en el cual la humanidad (o por lo menos un ser humano) reconoció que existen objetos celestes que no rodean a la Tierra, sino a otros planetas. No fue la prueba definitiva para el sistema heliocéntrico, pero un paso importante hacia tal prueba.

¿Harriot o Galilei? Finalmente no importa tanto. ¡Celebremos el aniversario a cuatro centenarios de la publicación del Sidereus Nuncius en este marzo!